La renovación de los líquidos que permiten la transferencia de fuerza y el control de temperatura en sistemas críticos.
Por qué hacerlo
Fluidos como el refrigerante pierden sus aditivos anticorrosivos, permitiendo que el óxido dañe el radiador. El líquido de dirección, por su parte, se contamina con micropartículas que desgastan la bomba hidráulica.